Lo que nos separa

          En la ciudad se acentúa una delgada línea entre la intimidad y el deseo de ser sociedad. Atrapados en grandes colmenas, optamos por compartir el espacio, antes que buscar uno remoto. Entonces, en cuevas de ladrillos nos asentamos para integrar la sociedad, pero evitar el abandono de la individualidad. LO QUE NOS SEPARA es una reflexión de esa línea frágil que divide el querer pertenecer a una comunidad y el miedo a ser absorbido por ella. Usando diferentes medios, se retrata un objeto cotidiano que se ubica en la linde de nuestro resguardo. Las persianas y celosías cubren la desnudez de las ventanas, convirtiéndose en muros y aire, integración y exclusión. Acaso eso deseamos de la sociedad: una relación a distancia que no irrumpa en nuestro corto mundo; un compañero multidimensional esperando en la acera. ¿Qué nos separa? ¿qué tememos perder en comunidad? Tal vez es exquisito estar en el lado correcto de la cañonera, desde donde el universo se expande y nadie atisba nuestro cuerpo. Tal vez somos husmeadores y pudorosos. Tal vez no es necesario un techo y unas paredes, sino sólo una persiana que gradúe qué tan solitarios queremos ser al despertar.

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